DÓNDE SE NOTA UN DRYWALL MAL HECHO El drywall no falla por la lámina. Falla por lo que no se ve.
Todos los instaladores usan la misma lámina. La diferencia está en la estructura, que es lo único que nadie ve una vez cerrado el cielo. La perfilería en lámina galvanizada, bien anclada y con la separación correcta, es lo que hace que a los dos años el cielo siga plano. La estructura en madera, que todavía se usa por ahorrar, se pandea con la humedad de Medellín y termina marcando cada junta.
El segundo punto es el masillado. Una junta bien hecha lleva cinta de papel y tres pasadas de masilla con lijado entre cada una, y cada pasada necesita su tiempo de secado. Cuando alguien entrega un cielo en dos días, casi siempre se saltó pasadas. Eso no se ve el día de la entrega: se ve seis meses después, con la luz de la tarde entrando de lado.
El tercero es usar la lámina que no era. La placa estándar en un baño o una lavandería se hincha con el vapor, aunque nunca le caiga un chorro de agua. Ahí va lámina resistente a la humedad, y en zonas realmente mojadas va PVC. Ese error es el que produce la mitad de los cielos que nos toca reemplazar.